Arrancan las clases en la escuela-taller de Yokkuté tras años de trabajo y preparación

Es la noticia más esperada: la escuela-taller de Yokkuté ya es una realidad en funcionamiento. Han comenzado las clases, y esta es, sin duda, una de las noticias más importantes desde el nacimiento del proyecto: la primera puesta en marcha tangible.

Tras la construcción del primer edificio —la escuela-taller—, el reto era enorme. No solo había que dotar el espacio de materiales, sino también organizar las inscripciones de las alumnas y, sobre todo, encontrar a la persona adecuada para hacerse cargo de la formación. No ha sido fácil. Durante meses, Yokkuté ha buscado a alguien que supiera enseñar costura y, al mismo tiempo, ofrecer una formación básica en alfabetización y numeración, y que además estuviera dispuesto a trasladarse a una zona rural. Muchas personas formadas prefieren quedarse en la capital o en las grandes ciudades, y no contemplan iniciar una nueva vida en el ámbito rural.

Finalmente, después de casi medio año de conversaciones, se ha conseguido. El profesor se llama Babacar. Se formó en un centro de formación profesional, trabajó durante dos años en Dakar adquiriendo experiencia y, tras un largo proceso de diálogo y confianza mutua, ha aceptado el reto de incorporarse al proyecto y trasladarse al pueblo para enseñar en la escuela-taller.

Hoy Babacar ya está en la escuela, y las clases han comenzado. Actualmente hay 10 alumnas, todas ellas niñas. La selección de las alumnas se ha realizado de manera participativa. En el pueblo viven más de 250 niños y niñas, pero el espacio y los recursos actuales no permiten acoger a todas. Por ello, se convocó a la comunidad y fueron las propias familias quienes, organizadas por zonas y grupos familiares, decidieron de forma consensuada qué niña de cada familia asistiría a la escuela. Un proceso compartido.

El inicio de las clases marca un antes y un después para Yokkuté. Es el comienzo de un camino que busca ofrecer formación, oportunidades y una alternativa real frente al matrimonio infantil, una práctica todavía presente en la zona. Ahora el gran reto es sostener este proyecto en el tiempo y hacerlo crecer.

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